Seguridad Holística: El Congreso apoya convertir en delito el acoso a mujeres frente a las clínicas de abortos

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La mayo­ría del Pleno secunda la toma en consi­de­ra­ción de la inici­a­tiva del PSOE tras un debate marcado por el insulto machista profe­rido por un dipu­tado de Vox a otra parla­men­ta­ria soci­a­lista y la nega­ción de la ultra­de­re­cha del dere­cho a la inter­rup­ción volun­ta­ria del emba­razo

La acti­vi­dad que llevan a cabo los grupos ultra­ca­tó­li­cos a las puer­tas de las clíni­cas para inten­tar persu­a­dir a las muje­res que acuden a abor­tar de que no lo hagan ha llegado al Congreso por primera vez. Tras años de deman­das de los centros y del movi­mi­ento femi­nista, el pleno ha apro­bado la toma en consi­de­ra­ción de una inici­a­tiva presen­tada por el PSOE, con la oposi­ción de Vox y el PP, que incor­pora un nuevo tipo en el Código Penal para perse­guir a quie­nes «hosti­guen o coar­ten» a las muje­res en el ejer­ci­cio de su dere­cho al aborto.

Con 199 votos a favor, 144 en contra y dos absten­ci­o­nes, la mayo­ría de la cámara ha pulsado el botón verde tras un bronco debate marcado por el insulto machista que ha profe­rido el dipu­tado de Vox Javier Sánchez García a la soci­a­lista Laura Berja, a la que ha llamado «bruja» mien­tras esta defen­día la propu­esta. El parla­men­ta­rio se ha negado a aban­do­nar el hemi­ci­clo a pesar de las múlti­ples llama­das al orden de Alfonso Rodrí­guez Gómez de Celis, que en ese momento ejer­cía la presi­den­cia y que ha suspen­dido el pleno durante unos minu­tos y hasta que final­mente Sánchez García ha reti­rado el insulto.

Varias de las dipu­ta­das de otros parti­dos de izqui­er­das han mostrado su soli­da­ri­dad con Berja en su turno de pala­bra bajo el lema «somos las nietas de las brujas que no pudis­teis quemar» y han defen­dido la actual ley de aborto, apro­bada en España ya hace años, frente a la postura de la extrema dere­cha, que ha emple­ado su inter­ven­ción para negar este dere­cho: «Quie­ren impe­dir que diga­mos que cuando alguien aborta está acabando con la vida de su hijo», ha llegado a afir­mar la dipu­tada María Ruiz, que ha defi­nido la inter­rup­ción volun­ta­ria del emba­razo como «el crimen más terri­ble de la huma­ni­dad».

La propo­si­ción inicia así su camino parla­men­ta­rio para inten­tar poner fin a la obsta­cu­li­za­ción al aborto que llevan a cabo en dife­ren­tes ciuda­des españo­las grupos anti­e­lec­ción. Se insta­lan durante horas en las inme­di­a­ci­o­nes de las clíni­cas con el obje­tivo de persu­a­dir a las muje­res que ya han tomado la deci­sión para que no abor­ten. Para ello despli­e­gan una bate­ría de acci­o­nes: desde rezar o expo­ner pancar­tas anti­a­borto hasta incre­par a las muje­res, darles fetos de juguete, ofre­cer­les ecogra­fías, llamar­les «asesi­nas» o abor­dar­las para inten­tar conven­cer­las de que no entren.

La propu­esta, que ha contado con el apoyo de todos los grupos excepto Vox y el Partido Popu­lar, contem­pla penas de prisión de tres meses a un año o traba­jos en bene­fi­cio de la comu­ni­dad para quie­nes «coar­ten u hosti­guen la liber­tad de una mujer que pretenda ejer­cer su dere­cho a la inter­rup­ción volun­ta­ria del emba­razo, promo­vi­endo, favo­re­ci­endo o parti­ci­pando en concen­tra­ci­o­nes en las proxi­mi­da­des de luga­res habi­li­ta­dos, causando un menos­cabo en su liber­tad o inti­mi­dad».

«El acoso, el hosti­ga­mi­ento y las amena­zas son sistemá­ti­cas y orga­ni­za­das. Se están vulne­rando los dere­chos huma­nos de las muje­res y se está inten­tando coac­ci­o­nar­las amena­zando su inti­mi­dad y su bienes­tar. ¿Se imagi­nan que esto pasara con cual­quier otra pres­ta­ción sani­ta­ria?», ha pregun­tado la soci­a­lista Laura Berja. Tanto la Asoci­a­ción de Clíni­cas para la Inter­rup­ción Volun­ta­ria del Emba­razo (ACAI) como el movi­mi­ento femi­nista llevan años exigi­endo que el Estado actúe contra estos grupos y proteja a las muje­res que libre­mente deci­den acce­der a una pres­ta­ción sani­ta­ria reco­no­cida por el sistema público, algo que incluso ha recla­mado el Defen­sor del Pueblo en reite­ra­das ocasi­o­nes.

«Recen cuanto quie­ran, pero dejen a las muje­res»

PP y Vox han cargado contra la propu­esta asegu­rando que se trata de un intento de «crimi­na­li­zar» a quie­nes pien­san dife­rente «y luchan por darles a tantos niños desa­hu­ci­a­dos una última opor­tu­ni­dad para vivir», en pala­bras de Ruiz, que ha insis­tido en que estos grupos se limi­tan a pres­tar a ayuda a las muje­res. Es la postura que los secto­res conser­va­do­res defi­en­den desde que el PSOE regis­tró la inici­a­tiva, a pesar de que no se dirige contra quien se opone al aborto, sino contra el que obsta­cu­liza su libre ejer­ci­cio. «Un intento de limi­ta­ción secta­ria del dere­cho a la liber­tad de expre­sión», lo ha defi­nido la popu­lar María Teresa Angulo, que ha recur­rido a ETA para acusar al Gobi­erno de «hipo­cre­sía» por «no hacer abso­lu­ta­mente nada» con las concen­tra­ci­o­nes «de apoyo a quie­nes asesi­na­ron y causa­ron un terri­ble dolor a las vícti­mas y a las soci­e­dad».

«Ninguna de estas muje­res va a dejar de abor­tar porque les estén meti­endo miedo y crimi­na­li­zando, que es la única función que tiene la presen­cia de estas perso­nas en las clíni­cas», ha defen­dido Sofía Castañón, dipu­tada de Unidas Pode­mos- En Comú Podem- Gali­cia en común. De hecho, según un estu­dio elabo­rado por ACAI hace tres años, un 89% de las muje­res entre­vis­ta­das que se encon­tró con estos grupos al entrar a abor­tar se sintió acosada y un 66%, amena­zada. «Recen uste­des cuanto quie­ran, pero dejen a las muje­res ejer­cer sus dere­chos», ha añadido Berja.

Con todo, varios grupos han pedido que la propu­esta sea más ambi­ci­osa y que el tema se aborde en el marco de la reforma de la ley del aborto de 2010, algo en lo que ya está inmerso el Minis­te­rio de Igual­dad, que se ha compro­me­tido a incor­po­rar medi­das de protec­ción para estas muje­res al estilo de las regu­la­ci­o­nes de otros países. En Fran­cia, por ejem­plo, la fórmula elegida ha sido la de la tipi­fi­ca­ción penal, en otros como Reino Unido se ha deci­dido esta­ble­cer 'zonas de segu­ri­dad’ alre­de­dor de las clíni­cas, es decir, una distan­cia mínima en la que no puede haber mani­fes­ta­ci­o­nes ni acti­vi­da­des de este tipo.

Hay consenso entre las asoci­a­ci­o­nes y exper­tas en la nece­si­dad de prote­ger el acceso al aborto, pero algu­nas dudas de que la vía penal sea la más efec­tiva. Desde ACAI, de hecho, se han pronun­ci­ado en varias ocasi­o­nes a favor de las 'zonas de segu­ri­dad’, un método «más rápido y eficaz». En este sentido se ha pronun­ci­ado Ciuda­da­nos, que aunque ha apoyado la toma en consi­de­ra­ción, ha mostrado sus dudas sobre que «la técnica jurí­dica y legis­la­tiva» utili­zada «sea la más adecu­ada» y ha llamado a traba­jar durante el trámite para mejo­rarla.