Manifiesto por Algoritmias HackFeministas

Por Lili_Anaz y Natasha Akhma­tova.

Nues­tros cuer­pos son terri­to­rios es disputa. Inter­net es un terri­to­rio en disputa. Los algo­rit­mos son un terri­to­rio en disputa. Hay una tenden­cia de ánimos impe­ri­a­lis­tas que busca limi­tar las posi­bi­li­da­des de nues­tros cuer­pos, sus afec­tos, rela­ci­o­nes y trán­si­tos para el servi­cio mercan­til de quie­nes deci­den cómo se narra la histo­ria y el mundo.

En este mani­fi­esto –y más que inten­tar expli­car qué es o qué no es un algo­rit­mo– dese­a­mos rees­cri­bir nues­tras propias formas de inter­ven­ción y resis­ten­cia desde una postura polí­tica hack­fe­mi­nista: quere­mos resis­tir frente a toda infra­es­truc­tura que permite y repro­duce opre­sión, discri­mi­na­ción y miso­gi­nia, a través de nues­tros cuer­pos-terri­to­rios-algo­rit­mos en cual­quier espa­cio que habi­te­mos dentro o fuera de Inter­net.

Los algo­rit­mos no debe­rían ser compla­ci­en­tes ni arro­jar­nos a lo iden­ti­fi­ca­ble o reco­no­ci­ble. Sus posi­bi­li­da­des de signi­fi­car y reima­gi­nar mundos han sido redu­ci­das a concep­tos espe­cí­fi­cos que no nos satis­fa­cen ni mucho menos nos repre­sen­tan. Toda esa pala­bre­ría impos­tada: rele­van­cia, efici­en­cia, patro­nes, medi­ción, perso­na­li­za­ci­ón… (Qué cansado, ¿ver­dad?) Pues la quere­mos fuera.

Al 'algo­rit­mo’ le han impu­esto un carac­ter casi místico: sabe­mos que existe y que nues­tros datos están gober­na­dos por el, pero no lo cono­ce­mos: nunca lo hemos visto. Tampoco sabe­mos cómo funci­ona, cómo se rela­ci­ona ni quié­nes y por qué lo diseñan, ¿a quié­nes responde? No importa. Nada en ese mundo está hecho para que nues­tros cuer­pos elijan sobre sus terri­to­rios o sobre sus datos: es un secreto de nego­cios.

Este enten­dido de algo­rit­mos es un tratado de cajas negras. Desar­ro­lla­das por empre­sas priva­das junto a los prin­ci­pa­les servi­cios comer­ci­a­les en línea –deci­di­mos no menci­o­nar­las porque esta­mos hartas de leer­las por todas partes–, ¿Qué los carac­te­riza? Su natu­ra­leza cerrada, extrac­ti­vista y propi­e­ta­ria. ¿Y qué signi­fica ésto? Que es impo­si­ble acce­der. Que no pode­mos anali­zar los facto­res que deter­mi­nan cómo prio­ri­zan y reco­mi­en­dan. Que no enten­de­mos qué crite­rios consi­de­ran para la crea­ción de «patro­nes de consumo» y «perfi­les de usua­rios». Y lo más impor­tante: que son preci­sa­mente ellos quie­nes nos despo­jan de todo rastro de alte­ri­dad, convir­ti­én­do­nos a noso­tras, a nues­tros cuer­pos y a nues­tros afec­tos, en su mina abierta de datos.

Recha­za­mos que algo­ritmo sea sinó­nimo de acep­tar la opaci­dad y la mística tecno­ló­gica propa­gan­de­ada por corpo­ra­ci­o­nes, la cual dicta que los datos son de código cerrado, perfec­tos, sin erro­res, dota­dos de abso­luta verdad. Recha­za­mos la codes­cen­den­cia automá­tica: esa que limita nues­tro pensa­mi­ento e imagi­na­ción sobre otras formas de corpo­ri­zar las resis­ten­cias por las que sí quere­mos luchar. Así que lo tene­mos claro: esta­mos negadxs a que nos arre­ba­ten la imagi­na­ción para actuar.

Quere­mos que los algo­rit­mos sigan siendo matemá­ti­cos pero nunca más dogmá­ti­cos: vamos a extir­par­les todo cálculo colo­ni­a­lista. Todo aspecto pres­crip­tivo. Toda ambi­ción unifi­cante. Vamos a castrarle de una vez por todas su asque­rosa hambre misó­gina.

Quere­mos defen­der la curi­o­si­dad y la explo­ra­ción frente al miedo. Frente a las amena­zas de violen­cia. Frente a la censura y al empo­bre­ci­mi­ento de inter­co­ne­xi­o­nes posi­bles. Frente a lo que se nos mues­tra como lo rele­vante por encima de lo que quizás dese­a­rí­a­mos expe­ri­men­tar. Quere­mos algo­rit­mias hack­fe­mi­nis­tas para romper los discur­sos domi­nan­tes que repro­du­cen al sistema patri­ar­cal a través de las tecno­lo­gías. Quere­mos resis­tir.

CON CUER­POS QUE DEFI­EN­DEN SUS RITMOS

Que los algo­rit­mos, como cual­quier opera­ción matemá­tica, reco­noz­can los movi­mi­en­tos de intento, prueba y error. Que los cana­les de entrada y salida, así como cada uno de sus proce­di­mi­en­tos y vari­a­bles de estado o tiempo, estén en clave de código abierto.

Que la repe­ti­ción de imáge­nes e infor­ma­ci­o­nes en nues­tros feeds se convi­erta en ritmos expre­si­vos: no más consumo impo­si­tivo, some­ti­mi­ento y force feeding. Quere­mos meter a nues­tros cuer­pos sólo lo que nos da placer.

Que pasado y presente no cedan el control de nues­tra memo­ria a la promesa de futu­ros empa­que­ta­dos en forma de predic­ci­o­nes, reco­men­da­ci­o­nes y propa­ganda.

Nunca más manda­tos de compor­ta­mi­ento sobre cómo presen­tarse, reac­ci­o­nar, respon­der y narrar. Quere­mos cuer­pos que disfru­ten, no que se carco­man de ansi­e­dad.

La algo­rit­mia hack­fe­mi­nista es el pulso que progra­ma­mos noso­tras para sinto­ni­zar nues­tros beats

 

 

MANI­FI­ESTO-ALGO­RIT­MIAS-HACK­FE­MI­NIS­TAS_02.JPG

CON CUER­POS MUTAN­TES HACIA EXIS­TEN­CIAS GOZO­SAS

Los térmi­nos y condi­ci­o­nes los pone­mos nosotrxs. No quere­mos tener que acep­tar nada.

Nues­tros nombres los eligi­mos nosotrxs. Nues­tras muchas repre­sen­ta­ci­o­nes las elegi­mos nosotrxs.

To agree or not to agree: nues­tro consen­ti­mi­ento no es bina­rio.

Subver­ti­mos nues­tras propias versi­o­nes y cons­truc­ci­o­nes de iden­ti­da­des, paisa­jes, gestos y futu­ros.

* La algo­rit­mia hack­fe­mi­nista comprende cómo funci­ona esa versión de mundo y desde ahí programa vari­a­bles críti­cas para inter­ve­nirlo.

 

CON CUER­POS QUE HABI­TAN, SOSTI­E­NEN, DESAR­RO­LLAN Y COMBA­TEN

No deja­mos lugar a que tecno­lo­gía sea sinó­nimo exclu­sivo de máqui­nas, dispo­si­ti­vos y plata­for­mas de redes soci­a­les corpo­ra­ti­vas.

Ampli­a­mos nues­tros imagi­na­rios: cons­trui­mos estra­te­gias de cuidado, gozo y combate como tecno­lo­gía.

Comba­ti­mos todo proto­colo norma­tivo desde los cuer­pos prepa­ra­dos para pelear: cono­ce­mos nues­tra fuerza, soste­ne­mos nues­tras prác­ti­cas, y estu­di­a­mos profun­da­mente nues­tros campos de bata­lla.

Somos la infra­es­truc­tura que nos sosti­ene. Desar­ro­lla­mos redes, servi­do­ras, ante­nas, archi­vos y memo­rias.

La algo­rit­mia hack­fe­mi­nista acom­paña nues­tras auto­de­fen­sas: es la fuerza de nues­tros cuer­pos juntos y la ampli­fi­ca­ción de su poten­cia

 

 

MANI­FI­ESTO-ALGO­RIT­MIAS-HACK­FE­MI­NIS­TAS_03.JPG

 

CON CUER­POS COMO BOMBAS DE CULTIVO FRENTE A LAS NARRA­TI­VAS AUTOMÁ­TI­CAS

Las máqui­nas de guerra convi­er­ten a la guerra en paisaje: la presen­tan amiga­ble, limpia, compla­ci­ente, nece­sa­ria y en alta defi­ni­ción.

Bajo inter­fa­ses simples, planas y funci­o­na­les que preten­den invi­si­bi­li­zar­nos, poli­ni­za­mos paisa­jes desde los bordes, las fallas, los erro­res y los glit­ches.

Culti­va­mos ecosis­te­mas de deseo y nos conta­gi­a­mos de formas caóti­cas entre noso­tras: busca­mos provo­ca­ci­o­nes comu­nes y acci­o­nes distri­bui­das, impre­vi­si­bles e inter­co­nec­ta­das.

Esta­mos arma­das para distin­guir el código de progra­ma­ción del loop infi­nito (i = misó­gi­no­co­lo­ni­al­ra­cis­tay­se­xista). Vamos a inter­ve­nir en su senten­cia que está progra­mada para ser siem­pre verda­dera. La rompe­re­mos en peda­zos compro­bando su false­dad hasta bloque­arla con fuerza.

* La algo­rit­mia hack­fe­mi­nista es el comando corpo­ral que frena este jodido loop

 

MANI­FI­ESTO-ALGO­RIT­MIAS-HACK­FE­MI­NIS­TAS_CODE.PNG

 

 

[Este Mani­fi­esto se escri­bió desde la compli­ci­dad algo­rít­mica a cuatro manos y en portuñol-espan­glish entre México y Brasil de mayo a octu­bre de 2017, prin­ci­pal­mente a través de un larguí­simo pad <3, chats, notas de voz, spoken­word, notas en video, imáge­nes, desve­los, debrayes, mails, pausas, llama­das, música, y sobre todo, ganas. En una segunda etapa, desde el verano mexi­cano y el invi­erno brasi­leño del 2018, busca­mos crear un co-relato visual en diálogo con las pala­bras para darle vida a la Algo­rit­mia a través de una narra­tiva que también muta, se amplía y deco­di­fica].

 

Ilus­tra­ci­o­nes origi­na­les: Ana Cris­tina Joaquim (Brasil) poeta, inves­ti­ga­dora en Unicamp, Fapesp y profe­sora univer­si­ta­ria. También se arri­esga en traba­jos visu­a­les con cierta frecu­en­cia.

Edición digi­tal de imáge­nes: Melissa Agui­lar (México-Costa Rica)

Glosa­rio

 

Algo­ritmo: En matemá­ti­cas, lógica y compu­ta­ción, es un conjunto pres­crito de instruc­ci­o­nes o reglas bien defi­ni­das, orde­na­das y fini­tas, que permite llevar a cabo una acti­vi­dad medi­ante pasos suce­si­vos que no gene­ren dudas a quien deba hacer dicha acti­vi­dad. En progra­ma­ción, es una secu­en­cia de pasos lógi­cos que permi­ten solu­ci­o­nar un problema.

* Loop: En compu­ta­ción, una secu­en­cia de instruc­ci­o­nes que se repite, ya sea un número espe­cí­fico de veces, o hasta que se cumple una condi­ción en parti­cu­lar. En elec­tri­ci­dad, un circuito cerrado.

Beat: Signi­fica «latido» en inglés. En música, una suce­sión cons­tante de unida­des de ritmo.

Force feeding: Deri­va­ción de la expre­sión del inglés ‘force-feed’: obli­gar a una persona o animal a comer y beber, a menudo poni­endo comida en el estó­mago a través de una pipa en la boca.

Glitch: Expre­sión en inglés prove­ni­ente de la elec­tró­nica: refi­ere a un error en un archivo, y se visu­a­liza común­mente con la pixe­li­za­ción de la panta­lla a partir de una falla en un sistema elec­tró­nico.