Denuncia de abortos: una iniciativa que desinforma

Imatge

 

Nota origi­nal publi­cada aqui

Auto­ras: Laura Salomé Cante­ros, nota escrita en coau­to­ría con Floren­cia Golds­man

Fueron millo­nes las perso­nas que se movi­li­za­ron entre marzo y agosto de este año, meses en que se deba­tió en el Congreso de la Nación la ley de inter­rup­ción volun­ta­ria del emba­razo. La marea verde revi­ta­lizó el nexo entre repre­sen­tan­tes y repre­sen­ta­dos e hizo lugar a cues­ti­o­na­mi­en­tos de polí­ti­cas públi­cas inte­gra­les, como la nece­si­dad del cumpli­mi­ento de la ley naci­o­nal de educa­ción sexual y del Programa de Salud Sexual y Procre­a­ción Respon­sa­ble en las escu­e­las y los centros de salud de todo el terri­to­rio naci­o­nal; así como se denun­ci­a­ron las vulne­ra­ci­o­nes al dere­cho en la falta de acceso de muje­res y perso­nas con capa­ci­dad de gestar a las inter­rup­ci­o­nes lega­les del emba­razo por las causa­les salud o violen­cia sexual.

El apoyo a la sanción generó una reno­va­ción en la forma de peti­ci­o­nar leyes ante el Poder Legis­la­tivo. La exigen­cia de aborto legal fue, además de inter­ge­ne­ra­ci­o­nal, inter­dis­ci­pli­na­ria, inter­par­ti­da­ria y alcanzó la aten­ción en espa­cios inima­gi­na­dos. Logró que se hable de una exten­sión de ciuda­da­nía para dejar atrás la problemá­tica de la ilega­li­dad dialo­gando con todos los secto­res soci­a­les como lo que es: un asunto público.

Sin embargo, al rechazo del Senado, por muy pocos votos de dife­ren­cia y con la movi­li­za­ción pro elec­ción más grande de la histo­ria argen­tina, y la no solu­ción de la inse­gu­ri­dad y la crimi­na­li­za­ción de los abor­tos clan­des­ti­nos en el país, le sigui­e­ron las agre­si­o­nes físi­cas y verba­les, las amena­zas presen­ci­a­les y virtu­a­les y el intento de perse­cu­ción a muje­res que deci­den abor­tar y a acti­vis­tas de dere­chos huma­nos que brin­dan infor­ma­ción, de parte de grupos anti­de­re­chos que pare­cían estar agaza­pa­dos y espe­rando en las sombras.

Ejem­plo de este intento es la aper­tura y difu­sión de la plata­forma virtual de denun­cias de la Funda­ción +Vida, con el obje­tivo de «confec­ci­o­nar un mapa del delito del aborto».

Por encima de las leyes

«El flagelo del aborto es la más evita­ble causa de muerte, y además la más cruel e injusta porque junto con el daño, y muchas veces la muerte de la madre, muere un niño inde­fenso que solo quería nacer». Este es el texto con el que inte­gran­tes de esta funda­ción alien­tan a denun­ciar a muje­res desam­pa­ra­das por el Estado argen­tino, preten­di­endo conver­tir­las en crimi­na­les situán­dose por encima de las leyes y los cargos del funci­o­na­ri­ado judi­cial público.

La plata­forma, además de amedren­tar a las perso­nas que deci­den inter­rum­pir una gesta­ción, confunde y desin­forma a la pobla­ción en gene­ral. Sosti­ene que el aborto siem­pre genera «daño y muerte», contra­di­ci­endo no solo reco­men­da­ci­o­nes de orga­nis­mos inter­na­ci­o­na­les, como la Orga­ni­za­ción Mundial de la Salud (OMS), que ha deter­mi­nado formas de aborto seguro, sino también infor­mes de países donde el aborto es polí­tica de salud pública, lo que ha demos­trado la efec­ti­vi­dad de la lega­li­dad en la reduc­ción a cero de la morta­li­dad en gestan­tes, como, por ejem­plo, en Uruguay.

«Si vos cono­cés o te enterás de algún lugar, sea clínica o simple­mente una vivi­enda donde reali­zan abor­tos o donde te infor­man de cómo reali­zarlo, denun­ci­alo», se alienta. «Si cono­cés de alguna farma­cia, o algún sitio parti­cu­lar que venda miso­pros­tol u otra droga abor­tiva, denun­ci­alo», agrega. La inici­a­tiva anti­de­re­chos convi­erte a las vícti­mas en victi­ma­rias al soste­ner que el aborto es un delito compa­ra­ble con el homi­ci­dio y convi­erte en virtu­a­les jueces y poli­cías a las y los ciuda­da­nos, alen­tando a denun­ciar a las virtu­a­les conde­na­das. «El aborto siem­pre es mortal, sea legal o ilegal, y por eso debe­mos comba­tirlo siem­pre, inde­pen­di­en­te­mente de la legis­la­ción vigente», dice en otro pasaje el texto que insta a la denun­cia.

Queda claro, no importa la ley vigente, el debate insti­tu­ci­o­nal o la despe­na­li­za­ción social que generó el consenso alre­de­dor de la demanda de despe­na­li­za­ción y lega­li­za­ción del aborto. Para la Funda­ción +Vida, al igual que otros grupos que se hacen llamar «pro vida», el obje­tivo es termi­nar con la soli­da­ri­dad y la empa­tía que durante déca­das generó el movi­mi­ento femi­nista. Por más de que los grupos anti­de­re­chos insis­tan, el aborto es legal en Argen­tina por tres causa­les seña­la­das en el Código Penal: es legal por la causal de viola­ción, por la invi­a­bi­li­dad de los emba­ra­zos, cuando corre riesgo la vida y la salud de las muje­res en el sentido amplio como lo define la OMS, tanto físico como emoci­o­nal.

Cuidar la iden­ti­dad digi­tal

En el marco de los deba­tes actu­a­les, como el del acceso al dere­cho al aborto, el flujo de infor­ma­ci­o­nes que circula en inter­net se vuelve un núcleo privi­le­gi­ado de moni­to­reo de la ciuda­da­nía global en sus posi­ci­o­nes y opini­o­nes. A la ciuda­da­nía se nos moni­to­rea con distin­tos obje­ti­vos, a saber: comer­ci­a­les, publi­ci­ta­rios, admi­nis­tra­ti­vos, secu­ri­ta­rios, afec­ti­vos. Es inne­ga­ble que nues­tras acci­o­nes coti­di­a­nas se tornan cada vez más suje­tas a regis­tro, análi­sis y clasi­fi­ca­ción.

En América Latina y el Caribe (LAC) la salud y los dere­chos sexu­a­les y repro­duc­ti­vos (SDSR) están bajo ataque. Las perso­nas que traba­jan para permi­tir el acceso de las muje­res a abor­tos segu­ros también están siendo perse­gui­das. Las tecno­lo­gías de la infor­ma­ción y comu­ni­ca­ción (TIC), incluyendo las tecno­lo­gías digi­ta­les, así como las analó­gi­cas, e inter­net son centra­les para orga­ni­zar y docu­men­tar el trabajo de los acti­vis­tas para defen­der la SDSR, apoyar a las muje­res que buscan abor­tos segu­ros y contrar­res­tar los senti­mi­en­tos de sole­dad y aisla­mi­ento que enfren­tan las perso­nas estig­ma­ti­za­das por elegir el aborto o traba­jar a su favor.

En épocas de mani­fes­ta­ci­o­nes en línea, así como de actos de soli­da­ri­dad digi­tal que tienen impacto en el mundo de carne y hueso, las expre­si­o­nes de odio también crecen y se mani­fi­es­tan abier­ta­mente. Espe­ci­a­lis­tas en segu­ri­dad digi­tal reco­mi­en­dan estar aler­tas a las prác­ti­cas de mapeo como las elabo­ra­das por los grupos que dicen «defen­der la vida», debido a que la reco­lec­ción de infor­ma­ción perso­nal de redes de socor­ris­tas y cola­bo­ra­do­ras en el acceso al aborto seguro puede ser utili­zado a través de ataques de doxing (signi­fica divul­ga­ción de datos perso­na­les como domi­ci­lio, reve­la­ción de datos finan­ci­e­ros o telé­fo­nos priva­dos). Los ataques de doxing pueden deri­var direc­ta­mente en ataques físi­cos, así como en actos de difa­ma­ción y aumento del discurso de odio. Por tanto, se deben obser­var estas prác­ti­cas con aten­ción y denun­ci­ar­las como formas de ataque y perse­cu­ción a las perso­nas en su libre volun­tad de asoci­arse y vincu­larse volun­ta­ri­a­mente a una causa, en este caso: la de la despe­na­li­za­ción social del aborto.

En este contexto, se hace nece­sa­rio volver a refle­xi­o­nar sobre el valor del anoni­mato y las iden­ti­da­des digi­ta­les, de manera de resguar­darse en un entorno digi­tal que cada vez más se presta para la propa­ga­ción de amena­zas y discur­sos noci­vos. En épocas de dati­fi­ca­ción de nues­tras vidas y cruza­mi­ento masivo de datos perso­na­les, resulta impor­tante resguar­darse. Una buena ayuda es conce­bir las iden­ti­da­des que gene­ra­mos en inter­net, en cada red social, con cada nick­name y cada avatar que elegi­mos para propa­gar infor­ma­ción. Para esto debe­mos evaluar mane­ras más apro­pi­a­das de evaluar el contexto, los ries­gos, los marcos lega­les de cada país y el nivel de expo­si­ción al que quere­mos compro­me­ter­nos a través de inter­net.

Las inves­ti­ga­do­ras Alex Haché y Mayeli Sánchez Martí­nez, por último, seña­lan, en su estu­dio Cuer­pos de muje­res en campos de bata­llas digi­ta­les: «La mayo­ría de las acti­vis­tas entre­vis­ta­das se sien­ten obli­ga­das a compa­gi­nar una persona en línea visi­ble, y perci­ben el anoni­mato como incom­pa­ti­ble con su acti­vismo». El mismo estu­dio concluye que inter­net es una herra­mi­enta estra­té­gica para seguir brin­dando apoyo a las muje­res cuando el apoyo directo o cara a cara son dema­si­ado arri­es­ga­dos y some­ten las acti­vis­tas a amena­zas físi­cas o psico­ló­gi­cas. Sin embargo, las formas de orga­ni­za­ción en los espa­cios digi­ta­les expo­nen a las acti­vis­tas y a sus redes a nuevos ries­gos y vulne­ra­bi­li­da­des donde la falta de acceso a recur­sos de segu­ri­dad inte­gral socava su capa­ci­dad de adop­tar colec­ti­va­mente prác­ti­cas segu­ras.

La agenda de género y sexu­a­li­dad están bajo ataque. Esto no es nuevo y está suce­di­endo en toda América Latina. Responde a algu­nos avan­ces visi­bles sobre la agenda LGBT, en espe­cial rela­tiva al casa­mi­ento igua­li­ta­rio, las leyes de iden­ti­dad de género y el avance en el debate público del dere­cho al aborto. Son cues­ti­o­nes de índole polí­tica en las que las fuer­zas conser­va­do­ras y reli­gi­o­sas, aunque no exclu­si­va­mente, se colo­can en un lugar central de la disputa, pujando hacia la restau­ra­ción de un status quo conser­va­dor.

Laura Salomé Cante­ros es peri­o­dista femi­nista y asesora en comu­ni­ca­ción digi­tal. Inte­grante de la Campaña Naci­o­nal por el Dere­cho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Floren­cia Golds­man es licen­ci­ada en Comu­ni­ca­ción Social (UBA), espe­ci­a­li­zada en peri­o­dismo. Magís­ter en Comu­ni­ca­ción y Cultura (UFBA).