Comunicado Guacamaya

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El 19 de septi­em­bre el grupo Guaca­maya envió un comu­ni­cado a enla­ce­hack­ti­vista.org dando a cono­cer: «Nos llegan 10 TB de correos filtra­dos por el grupo Guaca­maya, esta vez de orga­nis­mos mili­ta­res y poli­ci­a­les de varios países. Publi­can un comu­ni­cado y poema expli­cando sus moti­vos y un vídeo que mues­tra como se descar­ga­ron los correos de esta filtra­ción y de las dos ante­ri­o­res.  Aparte del EMCO no hemos tenido tiempo aún revi­sar si conti­e­nen infor­ma­ción perso­nal sensi­ble o peli­grosa así que de momento están solo dispo­ni­bles para peri­o­dis­tas y otros inves­ti­ga­do­res». Desde ese día, hasta ahora, se han desen­ca­de­nado una serie de hechos que han signi­fi­cado la renun­cia del Jefe del Estado Mayor Conjunto de Chile.

El sigui­ente es el comu­ni­cado del anun­cio de las filtra­ci­o­nes que hizo Guaca­maya el 19 de septi­em­bre:

"GUACA­MAYA – NO SOMOS DEFEN­SO­RES DE LA VIDA, SOMOS VIDA!

En todo Abya Yala, los Esta­dos-nación o países nacen después de las supu­es­tas «inde­pen­den­cias» de la monar­quía de España, Ingla­terra, Portu­gal y Fran­cia. Estos nuevos Esta­dos-nación se basa­ron (y, aun hoy, basan) sus siste­mas en el modelo del propio «ex-inva­sor»: el Norte Global. Los países de Abya Yala son hoy la heren­cia del colo­ni­a­lismo, se asume el concepto de progreso, civi­li­za­ción y orga­ni­za­ción de esta­dos del Norte Global. Por ende, el capi­ta­lismo, las fron­te­ras y la produc­ción en serie llega­ron a la par que la visión de la tierra y la natu­ra­leza como un enemigo a domi­nar y expri­mir junto con las perso­nas. Es en estas supu­es­tas inde­pen­den­cias y en un supu­esto camino a la liber­tad y la demo­cra­cia, donde se crean los ejér­ci­tos arma­dos bajo cons­ti­tu­ci­o­nes polí­ti­cas. Se enten­dían los ejér­ci­tos como entes que van a garan­ti­zar la auto­no­mía y liber­tad de los países, tal y como se enten­día en las ex-metro­po­lis.

De esa manera, también van apare­ci­endo otras fuer­zas arma­das que, bajo el pretexto de garan­ti­zar el orden interno, la liber­tad y el bienes­tar, son acogi­das bajo el para­guas de las cons­ti­tu­ci­o­nes y bajo la forma­ción misma de los Esta­dos-nación. Enti­da­des como la poli­cía con sus deri­va­dos de civil, mili­tar, local, naci­o­nal, de trán­sito, etc. empi­e­zan a ejer­cer el control y el mono­po­lio de la violen­cia a nivel intra-esta­tal.  

Esta es una para­doja asimi­lada desde hace no más de 300 años, tras las inde­pen­den­cias que crea­ron répli­cas de las exme­tro­po­lis. Con la inde­pen­den­cia de los esta­dos, la demo­cra­cia, los dere­chos, la justi­cia social y la paz pues­tos en las cons­ti­tu­ci­o­nes «funda­ci­o­na­les» como un hecho, se ven eclip­sa­dos con la crea­ción de estos entes y apara­tos mili­ta­res arma­dos. Es de supo­ner que son nece­sa­rios porque el país está en conti­nuo riesgo de inva­sión, porque la pobla­ción se va a orga­ni­zar en delin­cu­en­cia y van a haber grupos que aten­ten contra el Estado. Se ve que a pesar de todo lo bene­fi­ci­oso que puede ser el modelo del Norte Global, los esta­dos supo­nen que la perso­nas se orga­ni­zarán por natu­ra­leza para crear males­tar y violen­cia. Algo absurdo.

Es claro que no es así, los gobi­er­nos de los países de Abya Yala son en su gran mayo­ría de fami­lias «crio­llas». Naci­dos en Abya Yala, pero de fami­lias del norte con una heren­cia venida del despojo de gente nativa. No les inter­esó la pobla­ción, ni mante­ner un respeto sano hacia la Madre Tierra. Son gobi­er­nos funci­o­na­les a los inter­e­ses del capi­ta­lismo basado en el extrac­ti­vismo. Por ello, nece­si­tan de una fuerza de choque. Nece­si­tan de fuer­zas arma­das que garan­ti­cen el apaci­gua­mi­ento de cual­quier vesti­gio de descon­tento. La crea­ción de los ejér­ci­tos como entes insti­tu­ci­o­na­les, como fuerza armada orga­ni­zada y profe­si­o­nal, es la garan­tía de los esta­dos para mante­ner presos a sus habi­tan­tes. La poli­cía mini­miza el riesgo de que los pueblos ejer­zan su digno dere­cho a la protesta, a destro­zar el sistema que les oprime. El ejér­cito mini­miza las tensi­o­nes soci­a­les y la guerra, ya sea dentro del estado o entre esta­dos-nación, no es más que una válvula de escape para que las tensi­o­nes se disgre­guen de una manera más palpa­ble. Ante un aviso de guerra, el Estado llama a la unión, llama a alis­tarse al ejér­cito o hace obli­ga­to­rio el alis­ta­mi­ento. En varios países de Abya Yala, existe «el servi­cio mili­tar obli­ga­to­rio». Los niños que se acer­can a la mayo­ría de edad son obli­ga­dos a ser parte de los ejér­ci­tos. Allí son vícti­mas de tortura y de tratos veja­to­rios en pro de crear «hombres» defen­so­res de la patria. El ejér­cito es una fábrica de asesi­nos, viola­do­res y perso­nas para­noi­des. Ninguna persona que haya pasado por sus filas, vuelve a ser una persona sana a nivel mental. Es sabido del uso de drogas (speed, LSD, anabo­li­zan­tes, etc.) en bebi­das y comida para los jóve­nes solda­dos.

Tanto en los ejér­ci­tos arma­dos como en las poli­cías su manera de proce­der interna, su propia estruc­tura, está  basada en la corrup­ción. Los horro­res dentro de su orga­ni­za­ción pira­mi­dal de poder se susten­tan en tener some­ti­dos a los nuevos súbdi­tos con cual­quier clase de veja­ción y proce­sos psico­ló­gi­cos que los convi­erte en seres insen­si­bles, apáti­cos, perso­nas violen­tas y peli­gro­sas. Este es un sistema pira­mi­dal clasista y racista, pues los poli­cías y solda­dos rasos provi­e­nen de fami­lias pobres que son los que van por calles o selvas, mien­tras los «mandos medios» (capi­ta­nes y gene­ra­les) son los que diri­gen y provi­e­nen de clases burgue­sas.



A lo largo del terri­to­rio Abya Yalence (desde México hasta la Pata­go­nia) abier­ta­mente y bajo la mirada mundial, con apoyo del impe­rio norte­a­me­ri­cano o inter­ven­ci­o­nes direc­tas del ejer­cito esta­dou­ni­dense, se han sufrido «golpes de estado», que han garan­ti­zado largas dicta­du­ras mili­ta­res, así como han sido útiles para impo­ner «labo­ra­to­rios expe­ri­men­ta­les» de choque soci­o­ló­gi­cos para domi­nar, mini­mi­zar y doble­gar  a los pueblos. Esta­dos Unidos entrenó a cerca de 125.000 mili­ta­res en Abya Yala entre 1950 y 1998. Bajo la Doctrina de Segu­ri­dad Naci­o­nal, los esta­dou­ni­den­ses también lanza­ron la Opera­ción Cóndor, uno de los planes diseña­dos desde Washing­ton para acabar con la oposi­ción de los regí­me­nes que le eran afines, impo­ni­endo una vein­tena de dicta­du­ras mili­ta­res. Dicta­du­ras que han impu­esto el terror con miles de jóve­nes-niñes desa­pa­re­ci­dos, tortura, geno­ci­dios, exter­mi­nios de colec­ti­vos en zonas rura­les y urba­nas, viola­ci­o­nes masi­vas y una larga lista de horro­res. Además, dicta­du­ras no abier­ta­mente públi­cas se han insta­lado desde tiem­pos de las inde­pen­den­cia y ha sido apoya­das por Esta­dos Unidos y países del norte. Así, una gran parte de los terri­to­rios abya yalen­ces, el poder mili­tar está detrás de los supu­es­tos gobi­er­nos civi­les y democrá­ti­cos y desde ahí surge este nuevo modelo de gobi­erno en algu­nas regi­o­nes de «esta­dos narco-para­mi­li­ta­res», donde lo esta­tal-mili­tar se combina con para­mi­li­ta­res (ejér­ci­tos ilega­les) dándo­les libre actu­a­ción o siendo indis­tin­gui­bles.

Por otra parte, a día de hoy, los ejér­ci­tos de Abya Yala han garan­ti­zado y faci­li­tado la entrada de empre­sas extrac­ti­vis­tas prove­ni­en­tes del Norte Global. Son permi­si­vos con estas, son los guar­da­es­pal­das de dichas empre­sas. El ejér­cito armado es el que ejerce el trabajo sucio de los esta­dos, de las empre­sas, de la delin­cu­en­cia orga­ni­zada como el narcotrá­fico. A la vez que son obedi­en­tes y entre­na­dos direc­ta­mente por el impe­rio norte­a­me­ri­cano que también tiene físi­ca­mente sus bases en terri­to­rio de Abya Yala.

En cuanto a la poli­cía con sus deri­va­dos, está al servi­cio de los gobi­er­nos corrup­tos. Forma parte de este entra­mado igual que el ejér­cito. La enti­da­des poli­ci­a­les de Abya Yala, al igual que el ejér­cito, son entes arma­dos que garan­ti­zan la opre­sión, la injus­ti­cia, el terror que, contra los pueblos, garan­tiza el despojo de la tierra a campe­si­nos, indí­ge­nas y afro­des­cen­di­en­tes. Garan­ti­zan el extrac­ti­vismo. Garan­ti­zan siste­mas neoli­be­ra­les y capi­ta­lis­tas.

Para que quede claro, los ejér­ci­tos mili­ta­res y las fuer­zas poli­ci­a­les de los Esta­dos de Abya Yala, son la garan­tía de domi­nio del impe­ri­a­lismo norte­a­me­ri­cano, son garan­tía de la presen­cia extrac­ti­vista del Norte Global. Son  fuer­zas repre­so­ras violen­tas, crimi­na­les en contra de los propios pueblos y sus orga­ni­gra­mas pira­mi­da­les inter­nos de poder también son repu­di­a­bles.

Aunque no es tema concreto razón de este comu­ni­cado, decir que con las poli­cías y los ejér­ci­tos se manti­ene «la ideo­lo­gía» occi­den­tal de infan­ti­li­zar al pueblo, ejer­ci­endo como «padres» (hombres claro esta) casti­ga­do­res de la «mala conducta». que han ejer­cido el mono­po­lio de la violen­cia y de como en los ejér­ci­tos de «inde­pen­den­cias» se obligo y se uso a indí­ge­nas y negros como carne de cañón.

Todo esto es una verdad latente y visi­ble pero no hablada, salvo algu­nas regi­o­nes donde el pueblo esta exigi­endo un desmonte de fuer­zas mili­ta­res. Siglos de violen­cia y dicta­dura, siglos de que el futuro y la vida estén en las manos de geno­ci­das psicó­pa­tas. Es por esto que Guaca­maya nos filtra­mos en sus siste­mas y hace­mos pública la propia docu­men­ta­ción de estos entes del terror, donde queda demos­trado lo ante­ri­or­mente expu­esto.

Entre­ga­mos esto a los pueblos de Abya Yala para remo­ver la digna rabia, para que las que no hayan visto, vean; para pensar y repen­sar­nos en resis­ten­cias, para repen­sar­nos la libe­ra­ción de los pueblos y de la Madre Tierra.

Filtra­mos siste­mas  mili­ta­res y poli­ci­a­les de México, Perú, Salva­dor, Chile, Colom­bia y entre­ga­mos esto a quie­nes legí­ti­ma­mente  hagan lo que puedan con estas infor­ma­ci­o­nes.

Guaca­maya invita a los pueblos de Abya Yala a que hackeen y filtren estos siste­mas de repre­sión, domino y escla­vi­za­ción que nos domina, y que sean los pueblos los que deci­dan buscar la manera de libe­rar­nos del terro­rismo de los esta­dos", remata la nota.