Cuando todo sea Amazon

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logo amazon with evil at the end
09.10.2021 - 16:28
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El otro día Amazon presentaba unas cuantas cosas interesantes en el ámbito del hardware: además de sus (inquietantes) soluciones Ring de videovigilancia —que no seré yo quien compre— también lanzaron ese simpático y probablemente inútil robot llamado Astro que como ya comenté en Xataka tiene una pinta graciosa hasta que uno ve que igual se acaba comprando un dispositivo de espionaje que además es bastante limitado en casi todo lo demás.

Esos productos seguramente atraigan a cierto público, pero yo quería hablar de otros dos muy distintos. En primer lugar, su nueva Halo View, una pulsera cuantificadora que le hace la competencia a la Fitbit Charge 5 y también hasta cierto punto (no por precio, cuesta 80 dólares) a las Xiaomi Mi Band o las Amazfit Band que son especialmente populares (y mucho más baratas) en este sector.

 

 

 

Lo otro que presentaron fue toda una sorpresa para mí. Se trató de su Smart Thermostat, un termostato conectado que copia el diseño y funciones de los famosos Nest pero que sobre todo destacaba por ser súper asequible: cuesta 59,99 dólaresy compite no solo con esos termostatos de Google, sino también con los de empresas como Ecobee, que tenía un producto muy similar con soporte de Alexa pero que costaba 250 dólares.

 

Termostatos de Amazon, Ecobee y Tado

 

Uno podría pensar que oye, Amazon simplemente está intentando ofrecer alternativas mejores o al menos más asequibles a sus clientes. Yo veo un producto AmazonBasics y digo «ostris, qué baratito en comparación con [PongaVd.AquíProductoCualquiera]». Ocurre cada vez más a menudo y acaba siendo un gancho importante para comprar ese producto y no su alternativa porque uno se ahorra dinero y además lo hace con la garantía de una Amazon que hace las cosas bien. Quizás demasiado bien.

El problema es el que revelaban en The Verge hace unos días: en el caso del termostato inteligente, se sospecha que Amazon ha aprovechado su relación en Ecobee para obtener datos de producto que han permitido copiarlo en funciones. El Wall Street Journal ya indicó hace unos meses que los chicos de Ecobee estaban algo preocupados porque tenían que cederle muchos datos a Amazon para poder tener soporte Alexa y vender el producto en su tienda online. En el caso de Tado el diseño es especialmente similar (también es parecido al Nest), y aquí más suspicacias, sobre todo cuando nos enteramos de que Amazon invirtió en ella hace unos meses.

Es inevitable pensar que Amazon está aprovechándose de su posición dominante para averiguar qué productos interesan y triunfan, y luego para copiarlos con la información privilegiada (o no tan privilegiada) que tiene de esos productos.

Es una práctica que ya se le suponía a Amazon hace años: la propia Comisión Europea está investigando a la empresa de Bezos por sacar todo tipo de productos con su marca Amazon Basics y hacerle la puñeta a vendedores que de repente ven cómo Amazon les hace la competencia de forma bastante sucia.

Los portavoces de Amazon contestaban a las pregutnas de The Verge con una negativa redonda. «Las ideas de Amazon son propias», y aunque ciertamente hay productos que tienen un formato en el que difícilmente se puede ser original (todas pulseras cuantificadoras y todos los termostatos se parecen, desde luego), lo que parece claro es que Amazon está comenzando a dejar de ser solo tienda para ser también fabricante y productor. Y como es Amazon y tiene los recursos y la influencia que tiene, es prácticamente imposible competir con ella.

¿Cómo pinta el futuro? Pues como uno en el que tengamos menos opciones porque las de Amazon acabaran barriendo a muchos fabricantes que no pueden competir en esas condiciones. Si Amazon tira precios durante meses —puede hacerlo porque tiene mucho margen de maniobra a la hora de perder pasta— el competidor probablemente no pueda hacerlo. Mirad si no el caso de Diapers.com, aquella marca de pañales que desapareció del mapa cuando Amazon hizo justo eso: la empresa de Bezos invirtió 200 millones de dólares a fondo perdido en un trimestre bajando los precios y destrozó a su competidor.

Está muy bien tener opciones más baratas, seguro, pero cuando esas opciones las hace Amazon, preguntaos cómo puede lograr bajar tanto los precios y luego preguntaos qué pasará cuando nadie pueda competir y tengamos que comprar pañales, pilas, pulseras cuantificadoras o termostatos y las únicas alternativas sean de Amazon, Apple o Google, porque serán las únicas que podrán sobrevivir a esa guerra de márgenes en las que las pequeñas no tienen que hacer.

Qué chungo.